Carta del Obispo de Arecibo al gobernador y a los presidentes legislativos

12 de diciembre de 2017

Hon. Ricardo Rosselló, Gobernador de Puerto Rico
Hon. Tomás Rivera Schatz, Presidente del Senado
Hon. Carlos Méndez Núñez, Presidente de la Cámara

Un saludo cordial.

Como pastor de la iglesia que peregrina en la Diócesis de Arecibo, les escribo sobre el proyecto de ley de adopción (P. de la C. 29), en este tiempo de Adviento, apelando a sus conciencias por el mejor bienestar de los niños de Puerto Rico.

Jesús, el hijo adoptivo de José, escogió nacer en el seno de una familia. Siendo Hijo de Dios, no quiso las riquezas terrenales, rechazó la cuna de oro, pero sí decidió crecer bajo el amparo y la protección de un padre y una madre.

¿Cuánto realmente valoramos y respetamos ese derecho de todo niño, a crecer bajo el amparo y la protección de una familia unida, con padre y madre presentes?

El futuro de los niños más vulnerables de Puerto Rico está en sus manos. Muchos de ellos llegan a nuestras instituciones con heridas profundas del matrato y el abandono, en busca del amor y consuelo que le ofrecen en medio de la emergencia las manos del personal y las religiosas de tantas instituciones de auxilio inspiradas en la fe. En nuestra diócesis, podemos mencionar, entre otros, al Hogar Santa Teresita, al Hogar Colegio La Milagrosa, al Hogar de Niñas Fray Luis Amigó e incluso al Hogar Santa Eufrasia.

Si bien apelamos a las conciencias de las familias católicas a que abran las puertas de su hogar, considerando la adopción como un acto de amor.

De igual modo, les pedimos que, precisamente esta Navidad, le den a los niños de Puerto Rico el tesoro que tuvo el niño de Nazaret, en el pesebre, el regalo de una Madre y un padre, unidos en el firme compromiso del matrominio.

Ya el Tribunal Supremo de Puerto Rico reconoció lo que es una verdad evidente: el requisito del matrimonio va en el mejor bienestar del menor (Pérez Vega versus Procuradora Especial de Relaciones de Familia [99TSPR64]). Ahora, las leyes escritas por los hombres no pueden cambiar la verdad sobre la naturaleza humana. ¿Por qué ir en contra de lo establecido por el Tribunal Supremo de Puerto Rico, para introducir en la nueva ley propuesta el concepto de “parejas”?, ¿Por qué dar un paso hacia atrás en la lucha por los compromisos y la estabilidad en nuestras familias, socavando aún más la importancia de la unión matrimonial en nuestra sociedad?

Ya nuestra sociedad y precisamente nuestros niños, están sufriendo las consecuencias de no haber protegido suficiente la unión matrimonial, como el compromiso públicamente y libremente contraído de estabilidad y fidelidad.

Por ello, les ruego reconsideren respetar en la ley la prioridad del matrimonio y el derecho de todo niño a un padre y una madre, como manera de salvaguardar el mejor bienestar de nuestros niños.

Asegurándoles que cuentan con mis oraciones, quedo.

En Cristo,
+ Daniel Fernández Torres
Obispo de Arecibo

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