El próximo 4 de julio hará su Profesión Temporal

“Sí, te quiero a ti”.

En el Puerto Rico de hoy, Dios sigue llamando jóvenes a la vida religiosa.

En el caso de Yadira, ella nació en Utuado, “en una pequeña y sencilla familia, sin grandes recursos económicos, pero espiritualmente rica”, que asistía a la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles.

Para ella, todo comenzó cuando se “aventuró” a vivir un proceso de discernimiento vocacional que ofrecía la Diócesis de Arecibo, llamado: “Encuentro”.

“Fueron seis meses, un fin de semana al mes, donde me encontraba con chicos y chicas que le preguntaban a Dios: ¿qué quieres de mí?”, recuerda.

“Al terminar los talleres, me sentí llamada por Dios a algo diferente… ¿qué es eso diferente? ¿La vida religiosa? ¿Yo? ¿Seguro que me estás llamando a mí? Y dentro de mí, sentía que Dios me decía: ‘Sí, te quiero a ti’. Un poco de miedo a lo desconocido… ¿Dónde, cómo?”, relata.

Entonces, conoció varias comunidades religiosas y buscó dirección espiritual, con un sacerdote de confianza. Mientras, continuó estudios universitarios y se graduó del Bachillerato en Educación Elemental. Laboró como maestra, cajera de un supermercado y secretaria.

Después años “de serio discernimiento, junto al sacerdote que escogí para que me ayudara en este camino”, asegura que sintió que Dios le decía: ‘Ahora. Éste es el momento, de dar el gran paso’.

Pero, ¿cómo sabía que era Dios el que le hablaba? “Porque sentía paz en el corazón”, respondió.

El 11 de enero de 2014, comenzó el Aspirantado Interno en la Casa Madre de las Hermanas Dominicas de Fátima en Guánica. En el 2015, recibió el nombre de Sor Yadira María de los Ángeles: “Sor- Hermana, Yadira- el nombre que escogió mi mamá para mí antes de nacer, María de los Ángeles- mi Parroquia y nombre de mi mamá”.

El próximo 4 de julio, a las 10am, en la Plazoleta Inmaculado Corazón de María en Guánica- de las Hermanas Dominicas de Fátima, será su Profesión Temporal, “para seguir más de cerca a Cristo: pobre, virgen y obediente”. De frente a este paso, respondió: “Me encomiendo a sus oraciones”.

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